Desde 1995, una historia de familia en el corazón de Salamanca

La historia del Bar Mandala se escribe con las manos de una familia. En 1995, David y su padre abrieron en Salamanca un punto de encuentro con alma propia. Poco después se uniría María José, aportando la energía y el cariño que hoy se respiran en cada rincón.
Hoy, Mandala sigue apostando por la elaboración cuidada, los productos de primera calidad y una atención cercana al cliente.
Sus batidos, zumos naturales, helados, tartas artesanas y cafés especiales son ya una seña de identidad, junto a una cocina variada en la que cada día se incorpora un plato diferente, especialmente recetas de cuchara, manteniendo siempre el compromiso con la calidad y el buen servicio.
Un espacio donde sentirte en familia.
¡Te estábamos esperando!